Climaterio o la segunda adolescencia

Entrar en el climaterio es entrar en una crisis como lo fue la adolescencia. De hecho, el taoísmo se refiere a esta etapa como segunda adolescencia o segunda primavera porque también es  una fase de cambio y transformación.  

Con la perimenopausia, la entrada al climaterio, nuestro cerebro comienza a cambiar igual que lo hace nuestro cuerpo por la reconfiguración de nuestras hormonas. Así alrededor de los 40 años, muchas mujeres podemos observar cambios en nuestros ciclos, en su regularidad, abundancia, duración… De la misma forma que podemos observar cambios en nuestro estado anímico como estar más irritables, inquietas… más volubles.

Cuando esto ocurre, responsabilizamos a las hormonas de estos cambios de humor que tanto nos disgustan, pero ellas, per se, no son responsables de esto. Son responsables de permitirnos VER CON CLARIDAD cómo estamos nosotras y nuestra vida; y esto es lo que nos enfada, lo que nos deprime muchas veces, porque la mayoría estamos donde no queremos estar o cómo no queremos estar.

Y esta es la CRISIS de la que hablamos en el último post. Poder ver con CLARIDAD, los diferentes ámbitos que componen nuestra vida nos sitúa en la línea de salida para poder reajustarlos si queremos. Habrá mujeres que tendrán conflictos en su trabajo o en sus relaciones profesionales, otras con sus hijos o la crianza, con sus parejas o con la relación que mantienen con sus padres u otras relaciones personales. Todos estos conflictos son estrés emocional sostenido Y NO ATENDIDO durante mucho tiempo que comienza a pesar demasiado y que en el climaterio no podemos silenciar, y si lo hacemos será nuestro cuerpo quien hable a través de los síntomas que es su lenguaje.

Así que a partir de ahora en lugar de enfadarnos con nuestras hormonas, podemos comenzar preguntándonos “cómo nos sentimos con nuestra vida, con nuestras relaciones personales, con nuestro trabajo, con nosotras mismas” y con mucha seguridad veremos cosas que no nos gustarán, cosas que necesitarán ser atendidas. En la medida en la que nos pongamos de nuestra parte y acomodemos nuestra vida a nuestras necesidades y deseos mucha de la sintomatología de esta etapa se reducirá.

Pero reajustar nuestra vida priorizándonos a nosotras no siempre es fácil, teniendo en cuenta que hasta ahora las mujeres nos hemos dedicado al cuidado de l@s otr@s. Por lo que la RABIA, LA CULPA y EL MIEDO van a acompañarnos durante este proceso en la medida en la que empecemos realizar cambios.