Incorporar la rabia a nuestras vidas es un desafío para nosotras. A las mujeres nos enseñaron a no mostrarla; aprendimos a ahogarla en nuestro interior y la dirigimos contra nosotras mismas.
Dar espacio a la ira es un ejercicio de autocuidado, ya que la experimentamos cuando vivimos situaciones que consideramos injustas y frustrantes. Así que hacer una buena gestión de la rabia y tenerla como aliada, nos permitirá rodearnos de aquellas situaciones/relaciones que nos beneficien y mantener lejos todo aquello que nos perturbe. Hacer una buena gestión de la rabia es escuchar lo que viene a decirnos; la información que nos trae esta emoción siempre tiene que ver con cosas que mantenemos en nuestra vida que nos hacen daño. Tomar conciencia de ello y empezar a incorporar cambios facilitará que construyamos una vida a medida, una vida más satisfactoria en esta época de grandes cambios.
PERO, ¿por qué esto es tan fácil en la teoría y no tanto en la práctica? Porque la mayoría de cambios que necesitamos incorporar, la mayoría de cosas que queremos soltar son o fueron valiosas alguna vez. Habrá mujeres que se darán cuenta que donde necesitan un cambio es en su esfera profesional, otras lo vivirán con su pareja, otras con la crianza, con el tipo de vida que llevan… Son cambios complejos que remueven las bases que sostienen nuestra vida, bases que nos pueden gustar más o menos pero que nos mantienen a flote. Incorporar cambios nos da MIEDO, miedo por si nos va mal, por si se enfadan, por si no encontramos algo mejor… y CULPA porque haremos daño a aquellos a quien queremos o nos quieren… Así que la mayoría de veces permanecemos donde estamos, y quedarnos donde estamos supone acumular RABIA poco a poco, por hacer algo que ya no nos gusta, por quedarnos donde no queremos estar. Y vuelta a empezar.
Y aunque este es un ciclo que se repite muy a menudo en nuestras vidas siempre que queremos incorporar un cambio, en el climaterio cobra un sentido diferente porque es un momento en el que a las mujeres se nos hace difícil silenciar lo que queremos, en el que es más necesario cuidar de nosotras, donde es muy importante defender nuestros espacios y nuestros tiempos.
Y porque durante esta etapa sentimos que nos traicionamos. Lo mismo puede ocurrirnos con nuestras parejas, la crianza y otras relaciones significativas. Incorporar cambios e estos lugares es muy doloroso y complejo.
No todas las mujeres vivirán igual esta fase ni la resolverán de la misma forma.. Cada una de nosotras la vivirá Cada mujer vivirá su menopausia de forma particular, según su cuerpo (ejercicio físico, nutrición y genética), según su psiquismo (como interpreta y se relaciona ella con este periodo, creencias), su estructura familiar (como se habla en su familia y sobre todo las mujeres de su familia de todo lo relacionado con la ciclicidad femenina), y su entorno sociocultural ((lo que nuestra sociedad ha construido alrededor de la menopausia) pues no todas las culturas se relacionan igual con la menopausia. Teniendo en cuenta que casi siempre habrá unos rasgos comunes pues la menopausia también es un duelo, una pérdida.
