¿Y qué pasa cuando son ellos quienes no desean?

Que sean las mujeres las que tengan menos deseo sexual es algo que está normalizado en nuestra sociedad y la mayoría de veces no genera mucho conflicto en la relación (heterosexual),  aunque las mujeres se ganen la etiqueta de “frígida”, o “nunca tienes ganas”. Pero ¿QUÉ OCURRE CUANDO ES ÉL QUIEN TIENE MENOS DESEO?

¡SORPRESA! Porque no es lo esperado. En la sociedad patriarcal en la que vivimos, de la misma manera que se espera que las mujeres seamos pasivas, no muy deseosas y bastante sumisas en la sexualidad; también se espera que los hombres sean quienes dirijan el encuentro, que lleven la voz cantante, que nos proporcionen placer… Y esto, además de generarles mucha presión, cada vez, está más lejos de la realidad.

Lo que hemos aprendido acerca del deseo sexual masculino es que ES. No se cuestiona como el femenino. Hemos integrado que los hombres siempre tienen ganas de tener sexo, que es muy propio de su naturaleza, como si no lo pudieran controlar. Por esto cuando un hombre tiene poco deseo sexual, parece que su masculinidad quede en entredicho.

A pesar de haber avanzado mucho, todavía a las mujeres se nos valora por si somos madres o no (y que tipo de madre, claro), si somos buenas cuidadoras etc. Los parámetros que dicen “lo hombre que eres” es la potencia sex+al y el éxito profesional,  y estos “saberes”  son tan  ancestrales que ni siquiera somos conscientes. 

Esta manera de ver y esperar como TIENE que ser un hombre en la sexualidad hace que los que tienen poco deseo se sientan muy avergonzados, como si tuvieran un error de fábrica. Se sienten tan avergonzados que es muy difícil que acudan a terapia, solo cuando se convierte en un problema en la relación de pareja es cuando se deciden a buscar solución.

NO HAY UN NIVEL DE DESEO SEXUAL ADECUADO para hombres y para mujeres, pero la sociedad nos ha hecho creer que sí y esto nos lleva a vivir con culpa y vergüenza situaciones que son muy naturales. Conocer nuestra sexualidad y dejar fuera lo que se espera de nosotr@s (por ser hombres o mujeres), es un buen comienzo para relajarnos, para quitar culpas, vergüenzas y miedos; y tratar con NATURALIDAD algo tan NATURAL como el SEXO.